viernes, 8 de septiembre de 2023
LOS ESCRITOS DE VIDA Y AMOR
Escritos de vida y amor
*DEJA QUE SE LO QUEDEN*
Deja que se queden con lo que les diste. Si les diste amor y se alejaron, deja que se lo queden...
Si les diste tiempo y se alejaron, deja que se queden con los recuerdos.
Si les diste días, meses e incluso años de tu vida, deja que se queden con todo lo que les brindaste durante ese tiempo.
No pelees por ello, no digas " Me lo debes".
¿Para qué lo quieres de vuelta?
Tú tienes la capacidad de producir más de lo mismo.
Deja que se lo quede a quien le hace falta.
El valor de nuestro amor no depende de lo que otros hagan con ese amor.
Déjalos quedarse con lo que les diste, probablemente lo necesitaban, probablemente cambió sus vidas, no puedes quitarles eso.
Piensa que incluso cuando ellos sólo te dieron dolor a cambio, aún así, tú sembraste en sus corazones la semilla del amor.
Deja que se lo queden y tú sigue caminando.
Aprendamos a vivir
PALABRAS DEL CORAZON.
Sigue tu destino adónde sea que te lleve.
Hay un momento en la vida, en que comprendes que ha llegado el tiempo de cambiar, y si no lo haces, nada jamás podrá cambiar.
Comprendes que si al fracasar, no tienes el coraje de comenzar de nuevo, la vida seguirá sin ti.
La dicha no nos acompaña siempre y nuestra vida a veces se torna diferente de lo que nos imaginamos.
No siempre nuestros días brindan lo que esperamos.
Sin comprender por qué, a veces toman rumbos tan imprevisibles que ni en tus sueños se hubieran asomado. Pero igual, si no te animas a escoger un camino, o a realizar un sueño, estás en gran peligro de vagar sin rumbo y perderte. Más bien que preguntarte con mil ansias por qué tu vida se ha tornado como es ahora, acepta el camino abierto que te espera.
Olvídate de lo que fue, no te confundas. Eso ya pasó. Sólo el presente importa. El pasado es ya una ilusión, y el futuro todavía no existe. Pero vivimos hoy. Mide tus pasos uno a uno, sin perder la fe, guardando tu valor y confianza.
Con tu frente alta, no temas soñar, ni mirar las estrellas.
Un poco más de paciencia, tu vigor volverá y encontrarás tu vía.
Una senda más bella y serena de lo que has soñado te llevará adonde quieras que te lleve, cumpliendo todos tus deseos.
No pierdas confianza en tus fuerzas, y toma esa nueva vía.
Verás que está llena de alegría, de aventuras y deleite como en tus sueños no imaginaste.
¡Cree en ti! Creo que todos tenemos adentro una brújula que nos conduce adonde anhelamos. No olvides confiar en tu brújula, consúltala a menudo, porque el conocer su presencia te dará fortaleza para lo que la vida te depare. No permitas que te desvíen. Pídele la verdad a tu corazón, y te dará la respuesta y el discernimiento para tomar las decisiones que son para ti.
Ama a todos, y no esperes agradecimientos. Haz lo mejor que puedas. Vive cada día en su plenitud.
Recuerda: para todas tus preguntas, allí en tu fuero interno, a la vera del camino, habrá respuestas más claras, soluciones aceptables. Hace falta paciencia, y confianza, para alcanzar la meta, solucionar problemas, y realizar sueños. Aunque por momentos parezca que ya no puedes seguir, conozco tu fortaleza, y sabrás sobrellevar todo lo que la vida te depare. Cree en ti.
ELIGE CON QUIEN BRILLAR
Hay personas que suman, otras que restan,
unas hacen sacar lo mejor de ti,
otras se quedan mirando,
unas darían la vida por ti,
otras te la quitarían,
para unas eres una estrella que brilla,
para otras su intención es apagarte,
las hay que te absorben toda tu energía
en cambio, hay otras que te transmiten su positividad.
Las hay con valores, en cambio otras
sus valores más grandes son ellas mismas,
las hay que te quieren y otras que solo se quieren.
Hay gente buena, buena gente y gente...
Estés con quién estés, recuerda que la gente
que te quiere te quiere ver feliz,
alegre, optimista, guapa, triunfadora,
la gente que te quiere no miente,
no utiliza, no desgarra, no atropella, no hunde.
Recuerda, que para unos serás luz
y para otra oscuridad,
así que depende de ti con quién quieres estar...
A veces tengo el cuerpo y el alma agotada,
a veces sigo con la costumbre de querer cargar el mundo en mi espalda,
de caminar en contra del viento para que las cosas salgan bien.
Me debo un respiro,
Me debo PAZ.
Debo entender que no puedo controlar todo a mi alrededor,
que no puedo seguir marcando mis manos con cosas que no puedo sostener.
Que a veces hay que dejar que pase lo que tenga que pasar.
Que tengo que fluir y no dejar de vivir porque algo no salió como esperaba.
Y sé que no puedo avanzar si no me deshago del miedo.
Hay días que vale la pena de que todo me de igual
Hay días en que quiero desconectarme y no tener ninguna responsabilidad.
Me lo merezco
Mi cuerpo lo merece
Mi mente lo merece
No puedo cambiar el mundo en un minuto,
También está bien NO estar bien.
Basta de presionarme con cosas que no me tocan.
Basta de ayudar a todo el mundo antes que a mí.
Basta de estar para todos sin yo estar.
Basta de querer solucionar la vida de los demás mientras la mía flota sin rumbo por los aires.
Hoy es un buen día para soltar lo que he sido incapaz de soltar en años.
Lo que me aguanta a no seguir caminando.
Hoy es el día para mí y no para los demás.
Me libero,
me suelto, para yo encontrarme.
Como debe ser y como necesito que sea.
Desde que te fuiste entendí muchas cosas.
Entendí que así como la materia; nada se crea ni se destruye, solo SE TRANSFORMA.
Como cuando la oruga se transforma en mariposa,
como cuando la espera se transforma en recompensa.
Espero poco a poco irme recuperando y reconstruyendo alrededor de tu partida y el sufrimiento que me causó.
Espero después sentirme un poquito más completa y pueda encontrar un nuevo sentido a la vida... pero necesito decirte que desde que te fuiste no he vuelto a ser la misma, ni tampoco quiero serlo.
Te cuento que ahora entiendo que no te fuiste para dejarme, sino que LO HICISTE PARA QUEDARTE.
Te veo tan vivo. Tan real en todas partes:
En mi ser, en la naturaleza y en todas las personas con las que te cruzaste.
Te cuento que sí;
la soledad llega, la tristeza también, pero no consumen; acechan, pero no atacan; argumentan pero no convencen.
¿Y cómo habrían de hacerlo?
Si te siento tan vivo como siempre.
Sé que lentamente mis lágrimas se irán convirtiendo en sonrisas, sin sentirme culpable.
Que poco a poco mi dolor se irá transformando en AMOR... pues tus recuerdos se transforman en VIVENCIAS.
Te prometo que me prepararé, lucharé y sobretodo viviré, para que cuando nos volvamos a encontrar, te sientas orgulloso de lo que juntos logramos hacer.
PUES AHORA Y SIEMPRE SEGUIRAS VIVO EN MI.
¡Honraré tu vida con la mía!
¡Hija de mi alma, cuanto te amo!
"De cuando en cuando vienes a verme y tu presencia deja en trocitos, dulces recuerdos; unos de menta que me refrescan, otros de sal que me complacen y los de azúcar dejan en mí tanta dulzura, que me los como poquito a poco, para saborearte siempre mi amor. Y luego pasa que no te espero y me sorprendes, entonces pronto me pongo guapa y bajo a verte, me abrazas fuerte, cierro mis ojos, respiro hondo y en lo profundo guardo tu aroma. ERES TAN LINDA, TAN CARIÑOSA, QUE, AUNQUE ESTÉS LEJOS NUNCA TE VAS, EN MI EXISTES, eres mi fruto, nunca te pierdo, porque en el espacio de nuestros cuerpos existe un hilo de devoción, te dejo libre, emprende vuelos, aunque tropieces conoces siempre donde es la vuelta, que llega a casa y aquí te espero, siempre en mis brazos tendrás consuelo, hija de mi alma,
no necesito decirte más, tú ya lo sabes, eres mi cielo y nunca olvides princesa mía: ¡Cuánto te quiero!"
YA COMPRENDI
Qué por más que llore no volverás,
Que está tristeza en la mirada ya no se perderá,
Qué por siempre miraré al Cielo
buscando una señal, que no llegará.
Qué hasta mi último suspiro, siempre tendré ese vacío en el pecho que nadie llenará,
Qué todos los demás podrán olvidarte, pero yo no lo haré jamás.
Qué mil veces me preguntaré porqué tuviste que irte y nunca habrá respuesta.
Qué muchos me dirán deja de sufrir a pasado el tiempo, pero para mí seguirá este dolor cómo el primer instante de tú partida.
Qué todos seguirán su vida, como si nada hubiera pasado, mientras la mía ha cambiado total y radicalmente.
Qué yo tendré que festejar tú cumpleaños en silencio, sin velas, pastel o mañanitas.
Qué mi fuerza está en pensar que cada día que pasa es un día menos para encontrarte otra vez.
Y que he aprendido a sonreír, aun cuando en mis ojos se asome una lágrima presta a caer.
Qué ya no te volveré a mirar cómo antes, y extrañaré tú sonrisa, tú voz, tus abrazos.
Es difícil entender, pero ya todo esto lo asimiló mi cabeza.
El verdadero problema radica en que aún no sé.... cuándo me dejará de doler tú ausencia.
Llevo muchas cargas en mi espalda
Mucha basura acumulada del pasado
Muchas piedras recogidas por no saltarlas
Muchos errores que me transformaron
Llevo mucho dolor en los huesos
Muchos corazones rotos, el mío y los de otros
Llevo mucha tierra en mis zapatos
Mucha culpa, muchas manchas
Muchos esqueletos en mi armario
Quisiera borrar la mitad de las cosas
Ojalá con las lágrimas uno pudiera desaparecer todo lo que ha pasado o he causado,
ya estaría limpia mi vida, mi alma y mi camino
Voy sanando poco a poco
Veo que no soy la única en este círculo
Veo que, aunque quisiera no puedo cambiar lo que ya pasó y aunque no tengo el control de todas las cosas, tengo el poder de perdonarme
Y LO HAGO
cada vez que despierto,
cuando abro los ojos y me miro al espejo
Me perdono por lo que hice y lo que dejé de hacer
Por los caminos que ensucié,
sin querer o queriendo
Me perdono por cuando tuve que estar y no estuve
Por cuando tuve que hablar y callé
Me perdono por permitir
Por aguantar
Por no brillar
Me perdono por las culpas que tengo y las que he dejado atrás
porque con ellas no puedo avanzar
Suelto, olvido
Respiro y vuelvo y
ME PERDONO
Porque Soy de colores,
no de blanco y negro
Porque soy lo que puedo ser
Me perdono
porque soy humana,
NO PERFECTA
Dame tiempo.
No sé cuándo, pero sé que volveré a ser yo otra vez.
No sé cómo, no tengo ni idea de cómo estaré, cómo veré la vida, cómo será todo, pero sé que volveré a ser yo de nuevo.
No la misma, pero sí yo.
Dame tiempo.
Lo necesito.
Necesito pararme, respirar, y ya después seguir.
Necesito encontrarme, encajar algunas piezas o tratar de vivir con esa pieza faltante.
Necesito paz.
Tranquilidad.
Necesito menos miedos, menos problemas y menos pensamientos en mi cabeza.
Necesito sanar.
Desconectar.
Vaciar mi mochila, porque a veces pesa demasiado.
Necesito llorar menos y sonreír más y disfrutar un poco más del regalo de la vida.
Necesito ser yo, volver a serlo.
Y sé que lo haré.
Pero dame tiempo.
LA VIDA Y LA MUERTE
La muerte se dirigía hacia su próximo destino, una señora de edad y madre de cuatro niños, a la cual la vida había tratado muy mal, pues ya hace 15 años una de sus hijas había sido abusada y asesinada por un depravado que aún estaba con vida.
Al llegar a su destino entro y ahí se encontraba la señora recostada, al mirar a la muerte le dijo:
-"sé muy bien que ha llegado mi hora, pero antes respóndeme algo ¿Dios existe?"
-La muerte le respondió: ¿Pero qué clase de pregunta es esa?, claro que Dios existe.
-Entonces ¿Me puedes decir porque hace quince años el permitió que mi hija fuera violada y asesinada por un desquiciado? dime tú, ¿acaso no pudiste llevarte a ese maldito en vez de tomar a mi pobre hija quien apenas tenía 9 añitos?
-La muerte respondió:
¿Sabes? Nosotras somos dos hermanas, VIDA es mi hermana mayor y yo MUERTE la más chica, vida es una mujer que en ocasiones puede ser muy resentida, le gusta hacer sufrir a las personas, en cambio yo me considero alguien un poco más amigable y hasta compasiva.
- ¿Cómo puedes decir eso? Dijo Janeth la moribunda, si tus haces sufrir a todos a los que tocas.
-La muerte furiosa respondió: En eso te equivocas, yo me lleve a tu hija para apaciguar su dolor, no tienes idea lo que mucho que estaba sufriendo en ese momento.
- ¿Y porque aún no te has llevado a ese maldito desgraciado que mato a mi hija? Han pasado 15 años ya. (Janeth pregunto furiosa)
- Eso es muy fácil de responder (dijo la muerte), mi hermana no me deja, ese día ella estaba furiosa y quiso encargarse del personalmente.
Pues si yo me lo hubiera llevado, él no estuviera pagando por lo que hizo, poco tiempo después de llegar a la cárcel fue violado por todos y cada uno de los presos y eso solo fue el principio pues esos 15 largos años también han pasado para él y te aseguro que en cientos de ocasiones me ha pedido que lo mate pero mi hermana vida no me ha dejado, siempre me dice que aún no paga todo el daño que hizo.
-Ahora lo entiendo dijo Janeth con un poco de conformidad en su voz, pero… si tú eres tan bondadosa y apaciguas el dolor ¿porque decidiste dejarme sufriendo en vida? Con el dolor de ya no tener a mi hija en mis brazos y aun peor sabiendo cómo fueron sus últimas horas de vida.
-La muerte le dijo: porque aun te quedaban tres hijos a los que tenías que proteger, y ahora te llevo porque ya tu labor como madre está cumplida.
Janeth se sintió por primera vez en quince años en paz y murió tranquila y con una sonrisa en el rostro pues al final de sus días comprendió uno de los secretos de la vida, todas las cosas pasan por algo, aunque muchas veces en el momento no lo entendamos.
En ocasiones la muerte puede ser maravillosa y la vida un calvario.
CON MUCHO RESPETO PARA SUS USOS Y COSTUMBRES DE TODAS Y TODOS.
¿Por qué los hebreos no ponen flores junto a una tumba?
Y En vez de flores dejan una piedra
La costumbre hebrea de colocar una piedra sobre una tumba es antigua.
Al hacerlo, estamos agregando simbólicamente a la lápida, construyendo el monumento que honra a los difuntos.
Poner flores en una tumba no es nuestra costumbre.
Las flores se marchitan y mueren. Las piedras permanecen sin cambios.
Si bien las flores son un hermoso regalo para los vivos, no significan nada para los muertos.
En la muerte, el cuerpo que es efímero y temporal desaparece, y todo lo que queda es esa parte eterna de la persona, su alma.
El cuerpo, como una flor, florece y luego se desvanece, pero el alma, cómo una piedra sólida, vive para siempre.
En el mundo de la verdad, el lugar al que todos vamos después de la vida en la tierra, lo que cuenta es el impacto duradero que tuvimos en el mundo.
Son los logros del alma, no del cuerpo, los que quedan más allá de la tumba. El dinero que ganamos, las vacaciones que pasamos, la comida que comemos y los juegos que jugamos, son todas flores que mueren con nosotros.
Pero las buenas obras que hacemos, el amor que mostramos a los demás, la luz que traemos al mundo, son piedras eternas que nunca mueren.
Toma una piedra modesta que no te costará nada, y colócala en la tumba de tu ser amado, para decirle que, aunque ya se ha ido, el impacto que tuvo en ti es real y eterno.
TE PRESTO A UN HIJO...
Y el señor dijo:
Te prestaré un hijo mío.
Para que lo ames mientras viva. Podrá ser un mes, seis meses, siete años, diez, treinta años o más tiempo, hasta que lo llame. ¿Podrás cuidarlo? Quiero que aprenda a vivir, he buscado un maestro y te elegido a ti... ¿Le enseñaras? No te ofrezco que se quedara contigo, solo te lo presto, por un tiempo. Porque lo que va a la tierra, a mi regresa. Él te dará ternura, alegría y todo el amor de su juventud. Y el día que lo llame, tu no lloraras, ni me odiaras por regresarlo conmigo. Su ausencia corporal quedará compensada, con los muchos y muy agradables recuerdos, y con ello tu luto será más llevadero y habrás de decir con agradecida humildad. Hágase, Señor, Tu Voluntad y no la mía.
La cargué cuando se había lastimado.
La cargué cuando estaba emocionada.
La cargué cuando estaba cansada.
La cargué cuando aún era demasiado pequeña para ver lo que yo podía ver.
Y de pronto un día la bajé y ya no la volví a cargar.
Un día, sin darme cuenta... ella se hizo grande.
Demasiado grande para caber en mis brazos.
Demasiado grande para descansar en mí.
Un día la bajé y ya no la volví a cargar.
Un día, sin darme cuenta ella se hizo fuerte.
Lo suficientemente fuerte para seguir adelante, aunque estuviera cansada; lo suficientemente fuerte para calmar su propio dolor.
Un día la bajé y ya no la volví a cargar.
Un día sin darme cuenta, ella ya podía ver lo que yo podía ver. Ella podía ver por encima de la gente. Ella podía ver sin mi ayuda.
Un día la bajé y ya no la volví a cargar.
El día que la bajé, yo no sabía que sería el último.
Había sido una rutina que hicimos miles de veces.
Y lo cierto es que ella aún me necesita para guiarla a través de la vida.
Ella aún necesita descansar su cabeza en mi hombro. Ella aún me busca cuando se lastima. Ella aún me llama cuando está asustada.
Pero ya nunca descansará en el borde de mi cadera o se quedará dormida con sus pequeñas piernitas colgando de mí.
Ya nunca necesitará mi ayuda para ver por encima de la gente. Ya nunca será pequeña para caber entre mis brazos. Ya nunca levantará sus brazos para que yo la cargue.
UN DIA BAJÉ A MI HIJA Y YA NUNCA LA CARGUE
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario